Cada ser es dueño de un número inmensurable de matices
Cada ser es dueño de un número inmensurable de matices, de posibilidades discretas en su camino. Yo me he perdido de algunas de ellas, y están tan lejanas que a veces las añoro, pero mi pobreza de espíritu me ha posibilitado extraviarme en otras, ver mundos extraños, experimentar sensaciones, placeres que quizás nadie entienda jamás. No pude seguir los caminos de los demás hombres. Mi soledad es resultado de mi falta de orientación.
