En ocasiones me convenzo de mi propia grandiosidad
En ocasiones me convenzo de mi propia grandiosidad, de una magnificencia latente. Creo, entonces, ser parte esencial del universo, es más, ser el universo mismo.
Después doy cuenta de mi estupidez y se, en ese momento, que no soy sino algo ínfimo, una partícula exangüe al sol del mediodía, una hoja desprendida de un árbol moribundo.
Se debaten en mi la megalomanía y el patetismo.
