Un sólo ídolo merece mi admiración
Un sólo ídolo merece mi admiración, aquel del que todos los dioses no son más que patéticas imitaciones; aquel increado y heteróclito que reina eternamente en los confines de los sueños horrorosos, la oscuridad primordial del universo, el cíclico caos que destruye la forma mísera de los seres condenados a la existencia. ¡Que su piedad cáustica me salve de esta forma insensata!
