No hay maldición más terrible que el poseer
No hay maldición más terrible que el poseer, pues con la conquista del objeto viene el temor de perderlo, y la seguridad que sustenta ese temor, pues es cierto que lo que es deja de ser con el tiempo. Tener es ya haber perdido. Esto sucede en todo campo y en toda condición. El hombre es un ser condenado a perder todo lo que ha obtenido, a que su alegría se torne, constantemente, en amargura.
